El queso nabulsi de Jordania es uno de los más característicos de la gastronomía local y, para muchos, es el lácteo nacional junto con el queso akkawi, al que también dedicamos otro post de este blog. Pero, ¿qué lo hace tan especial y delicioso? En este post nos ocupamos de este queso para que sepas qué lleva y cómo lo puedes degustar.
Y te recordamos que la gastronomía de Jordania tiene mucha relación con la de otros países de su entorno, como Turquía o Egipto, a donde puedes viajar con otras agencias de nuestro grupo Mandala Tours.
Qué hace al queso nabulsi diferente
El queso nabulsi no es un queso cualquiera: tanto su sabor como su textura y su composición son diferentes al resto, y lo hacen inconfundible (y muy deseado). Su nombre, por cierto, deriva de la ciudad de Nablus, en Cisjordania, desde donde se habría expandido hacia otros territorios cercanos, entre ellos Jordania.
Para su elaboración, se puede utilizar tanto leche de oveja como de cabra o de vaca, o una mezcla de todas ellas, que la más habitual es la leche de oveja. El proceso implica varias fases, entre ellas la adición de cuajo durante la cocción, la compresión después de la coagulación, el enfriamiento y una nueva cocción, para después reposar en salmuera.
Esto último es precisamente uno de los detalles definitorios del queso nabulsi: su sabor salado, al menos si se toma un trozo directamente de la pieza. De hecho, los productores añaden una cantidad especialmente alta de salmuera para facilitar su conservación, pero para su degustación se recomienda desalarlo, dejándolo reposar en agua refrigerada durante unas horas.
Pero su sabor salado y fresco tiene un importante matiz: el del aroma a mahleb, que es una especie de cereza de la que se extrae una especia. Ésta se añade en el proceso de elaboración, al igual que la resina de lentisco, que también aporta un particular matiz de sabor, y sobre todo de textura.
De esa manera llegamos al otro detalle que hace verdaderamente especial al queso nabulsi: su textura blanda y elástica, que a muchos recordará a la mozzarella (de hecho, en algunos platos se emplea ese queso italiano si no se dispone de queso nabulsi a mano).
Cómo se puede tomar el queso nabulsi
El queso nabulsi se puede tomar solo, lógicamente. Pero como decíamos más arriba, lo conveniente es desalarlo previamente, tanto para apreciar mejor su sabor fresco como para combatir la hipertensión, en el caso de un consumo abundante.
Pero el queso nabulsi se emplea en muchas elaboraciones de la gastronomía jordana, tanto dulces como saladas. Sin duda, el dulce al que más asociado está este lácteo es el knafeh, un pastel considerado nacional del que te hablamos en este otro post y que lleva semolina, almíbar, pistacho rallado y, sobre todo, queso nabulsi: morderlo y sentir los hilos del queso es un placer que no deberías perderte en tu viaje a Jordania.
Además, otra forma curiosa de tomar queso nabulsi es frito en aceite. Para ello, se ha de cortar en rodajas y pasarlo a una sartén con aceite hirviendo, preferiblemente de oliva, aunque también se puede emplear mantequilla. En este caso, el color blanco del queso cambia a dorado y, sobre todo, adquiere mayor firmeza, con sus contornos crujientes. Para acompañar estas rodajas de queso frito se suelen servir aceitunas y tomate fresco, así como lechuga en una suerte de ensalada irresistible.
Sea cual sea tu elección, dulce o salada, solo o acompañado, el queso nabulsi será uno de tus mejores descubrimientos durante tu viaje a Jordania, sobre todo si te encanta la gastronomía en general y los lácteos en particular.
