Es probable que hayas visto los llamados dedos de Ammán en foto, mientras buscabas información para tu próximo viaje a Jordania. O puede incluso que te encuentres delante de ellos y sientas curiosidad por saber qué son. En este post te contamos la llamativa historia de este trozo de mano colosal, una muestra de la majestuosidad que alcanzó esta ciudad en el pasado.
Un poco de historia para entender
La ciudad de Ammán se considera una de las ciudades permanentemente habitadas más antiguas del mundo. Fundada en torno al VII milenio a.C, fue hogar en el II milenio a.C de los amonitas, de donde toma su nombre. Posteriormente cayó bajo diferentes dominaciones extranjeras, como asirios, babilonios, persas, griegos… y finalmente los romanos, en el 30 a.C.
Los romanos la llamaron Filadelfia y se convirtió en una de las ciudades de la Decápolis, en el extremo oriental de su imperio, clave para su dominio territorial en la región. De ahí la importancia que adquirió, y la monumentalidad de algunos edificios que construyeron, como el teatro o Templo de Hércules, erigido en el siglo II, en tiempos de Marco Aurelio. Se ubica en lo que luego fue la Ciudadela árabe (Jabal al-Qal’a), en lo alto de una de las colinas de la ciudad, con su palacio omeya y desde donde se divisa todo Ammán.
Un templo que, por cierto, no está claro si llegó a terminarse ni si estuvo realmente dedicado a Hércules. Pero si aceptamos ambas ideas, eso nos lleva a pensar que los famosos dedos de Ammán son parte de la mano de dicho semidiós, venerado aquí en uno de los mayores templos de todo el imperio.
Finalizado o no, lo cierto es que un devastador terremoto hizo colapsar el templo y la estatua en el año 749, ya bajo dominio árabe. En siglos posteriores, es probable que los restos del templo y la estatua fueran desmantelados para erigir otros edificios en la ciudad. Sólo en el siglo XX se retomaron los trabajos arqueológicos para recuperar lo que quedaba de ello, y en los años 90 se volvieron a poner en pie algunos elementos, como varias columnas y parte del entablamento.
Los dedos de Ammán y la estatua de Hércules
Como decíamos, junto al Templo de Hércules se debió de erigir una estatua en su honor, que colapsaría y se rompería en pedazos con el terremoto del 749. No se conservan imágenes ni dibujos de ella, y lo único que sigue en su lugar original son el codo y los tres dedos de una mano.
Al observarla en las fotografías, da la impresión de ser una mano gigantesca. Pero, aunque tiene unas dimensiones extraordinariamente grandes, el efecto óptico puede llegar a ser engañoso: tal y como está expuesta ahora, los dedos llegan a la altura de la rodilla de una persona.
En cualquier caso, las dimensiones de los dedos de Ammán permiten hacer un cálculo aproximado del tamaño que debió de tener la estatua de Hércules: entre 9 y 13 metros, según varias fuentes. Esto es mucho más que la mayoría de estatuas monumentales, ya sean civiles o religiosas, aunque no tanto como otras estatuas icónicas de nuestros días, como los 46 metros de la Estatua de la Libertad de Nueva York o los 30 del Cristo Redentor de Río de Janeiro.
Y sobre su disposición original, mucho se ha especulado. Pero analizando la posición de los dedos, se puede pensar que dicha mano, la izquierda, está sosteniendo un elemento cilíndrico, como puede ser una maza, un atributo habitual de este héroe, que empleó en sus famosos trabajos. Su cuerpo, por su parte, habría estado de pie, erguido, mostrando su habitual musculatura semidesnuda, como se deduce del codo al aire.
