Teatro Romano de Ammán: historia, visitas y más info

El Teatro Romano de Ammán es probablemente el gran símbolo de la capital jordana, pues se trata de un monumento de enorme valor histórico y evocadora belleza. En este post te contamos todo lo que debes saber sobre él, especialmente si tienes intención de visitarlo durante tu estancia en esta ciudad.

Teatro Romano de Ammán: un poco de historia

Como su propio nombre indica, el Teatro Romano de Ammán se construyó durante el periodo de dominación romana de la ciudad, cuando no se llamaba así sino Filadelfia, y formaba parte de la Decápolis, un grupo de 10 ciudades ubicadas en lo que entonces era el extremo oriental del imperio.

Se erigió probablemente en tiempos del emperador Antonio Pío, es decir, a mediados del siglo II d.C, convirtiéndose desde entonces en el recinto más importante de la ciudad para la celebración de obras de teatro y otros eventos culturales. Se cree que su capacidad era de unos 6.000 espectadores.

Lo interesante de este teatro romano es que se ubica en pleno centro. Y, de hecho, su entorno se considera el corazón simbólico de Ammán: se abre a la Plaza Hachemita, un amplio espacio ideal para la celebración de eventos públicos. Además, hileras de columnas romanas dan un toque aún más evocador a este lugar, tan querido por los propios ciudadanos.

Datos de interés del teatro

El Teatro Romano de Ammán vivió una importante restauración a mediados del siglo XX, reconstruyendo o reemplazando las partes más deterioradas de la estructura. Es por ello que, con un poco de observación, se puede distinguir entre los sillares realmente originales y los añadidos hace unas décadas. En cualquier caso, eso no resta valor ni interés al teatro, que destaca por ser uno de los mejor conservados de todo Oriente Próximo.

El graderío estaba dividido en tres niveles: el más cercano al escenario (proscaenium) lo ocupaban las clases dirigentes, el nivel intermedio los militares y otros cargos equivalentes y, por último, el más elevado para la población en general. Precisamente en lo alto del graderío se ubicaba también una famosa estatua de Atenea, diosa de gran devoción en Filadelfia. Hoy se exhibe en el Museo de Jordania, junto con otras esculturas del periodo romano de esta ciudad y de otras cercanas como Gerasa (Jerash).

El teatro sigue siendo utilizado en la actualidad para obras dramáticas y otros espectáculos, de modo que te recomendamos preguntar en la oficina de turismo por si coincidiera alguno de ellos con los días de tu estancia en la ciudad.

Información práctica para la visita

Si quieres visitar el Teatro Romano de Ammán debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Horario de apertura: abierto todos los días, con los siguientes horarios
    • Invierno (de noviembre a marzo): 8.00-16.00
    • Abril y mayo: 8.00-17.30
    • Verano (de junio a septiembre): 8.00-18.30
    • Ramadán: 8.00-17.00
  • Precio: 2 JOD, pero la entrada está incluida en el Jordan Pass, de modo que los turistas extranjeros no necesitarán abonar ninguna cantidad

Otros lugares a visitar junto al teatro

Como desarrollamos en otro post de este blog, el Teatro Romano de Ammán no es el único vestigio que queda de la antigua Filadelfia. Al contrario: en las inmediaciones del teatro se conservan otros lugares de enorme interés, ya sea por su valor arqueológico o por alojar museos para distintos perfiles.

Entre esos lugares está el odeón, que en su momento debió de ser un pequeño teatro cubierto para espectáculos en los que se requería una mejor acústica. Otro espacio cercano e importante es el ninfeo, una especie de monumento consagrado a las ninfas y, por tanto, decorado con una gran fuente. Además, sin desplazarte de la Plaza Hachemita podrás visitar tanto el Museo del Folclore como el Museo de las Tradiciones Populares.

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