Al visitar Petra, te podrá venir una duda a la mente: ¿cómo eran la religión y los dioses nabateos? Verás estructuras funerarias y templos que, por su estilo, nos remiten al mundo grecorromano, pero en este post descubrirás que la espiritualidad de los nabateos era más compleja: incorpora algunas creencias de otros pueblos contemporáneos a ellos mezclados con elementos plenamente autóctonos, dando como resultado un sincretismo de lo más singular.
Las claves de la religión nabatea
Los nabateos eran un pueblo politeísta, es decir, creían en los poderes sobrenaturales de muchos dioses. Dado que este territorio, y en especial Petra, eran lugares de paso en las grandes rutas comerciales de la Antigüedad, la religión nabatea se contagió de creencias y divinidades de los pueblos en contacto con ellos, en especial los griegos, los romanos, los persas y los egipcios.
Por desgracia, las tumbas nabateas fueron sistemáticamente saqueadas tiempo atrás, de modo que ha llegado poca información de los ajuares funerarios hasta nosotros. Pero sí se puede deducir que era un pueblo que creía en la vida después de la muerte. Además, se cree que realizaban sacrificios para los dioses, pero no en altares situados en lugares elevados, que emplearían sólo como lugares de ofrenda, donde quizás se derramaba la sangre de los animales sacrificados y donde se quemaba incienso.
Tampoco han llegado en buenas condiciones los templos usados para el culto religioso, lo que dificulta la comprensión de la religión. Además, se han generalizado interpretaciones erróneas sobre ciertos restos arqueológicos, lo que dificulta aún más dicha comprensión. Por ejemplo, el término de ‘gran templo’ en Petra, que en realidad pudo ser un palacio ceremonial de grandes dimensiones.
Sí se han podido recuperar esculturas y otras representaciones de dioses, en algunos casos de gran impacto visual. Muy sugestivos y evocadores son los betilos o piedras sagradas, uno de los elementos más característicos de la religión nabatea: son estelas talladas en la roca sobre la que se disponen rasgos faciales o anatómicos, dando un significado sobrenatural a dicha estela, ubicada a menudo en altares o junto a tumbas. El más famoso, que sirve como símbolo de aquella religión, es el la diosa Diosa de Ḥayyan.
Lista de los principales dioses nabateos
La lista de dioses nabateos es amplia y abarcaba diferentes ámbitos de la vida y la naturaleza. Estos son algunos de los más habituales:
- Al-Uzza o Hayyan: propiamente nabatea, es una diosa conocida como ‘la más poderosa’, pero también asociada a la belleza
- Dushara: también nabateo, era considerado el dios supremo, venerado especialmente por la monarquía nabatea
- Manat: diosa del destino y esposa de Hubal
- Hubal: dios preislámico, asociado al matrimonio y la muerte
- Baalshamin: dios nabateo de los cielos
Además de estos dioses, hay otros nabateos pero venerados principalmente en otras regiones hoy integradas en Arabia Saudí o Siria, así como otros extranjeros pero plenamente integrados como las egipcias Isis (realeza, muerte) y Atargatis (grano, pescado), o la griega Tique (fortuna)
Dónde conocer mejor la religión nabatea
Para conocer de cerca la religión nabatea durante tu viaje a Jordania puedes visitar algunos de los destinos más importantes, principalmente en el sur del país. Por ejemplo, en Wadi Rum se conservan los restos de un templo nabateo, junto al Jebel Rum, no muy lejos del moderno poblado de Rum: si bien sólo se conserva el inicio de los muros, la distribución de los espacios permite interpretar la presencia de baños e incluso un pequeño palacio real adosado.
Pero sin duda, el lugar de referencia para conocer la religión y los dioses nabateos es Petra. Visitando este enorme recinto se pueden conocer in situ la ubicación de templos, tumbas y altares de ofrendas. Y una visita al Museo de Petra permite entender de una manera más profunda aquel universo espiritual, pues se exponen betilos, relieves e inscripciones.